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Fumar no solo mata, afea…

10 motivos por los que fumar te resta belleza como mujer…

Si tu mujer fumas, necesitas saber estos 10 motivos por los cuales debes tomar acción y dejar el vicio, en lugar de verte más hermosa el efecto es contrario: las envejece más rápido, las pone feas e incluso las acaba engordando más.

1. Fumar afecta a tu cutis.
Fumar provoca envejecimiento precoz en la piel, lo cual supone que con 30 años la piel aparentará tener 10 años más. El tabaco reseca tanto el cabello como la piel, provocando arrugas prematuras especialmente evidentes en la cara. También causa decoloración y crecimientos anormales en la piel. Poco a poco el rostro se va volviendo amarillento, reseco, pálido, amarillo y resentido. La piel de una mujer fumadora se deshidrata y arruga más fácilmente, incluso para las mujeres más jóvenes la piel pierde toda su frescura.

2. Las fumadoras desarrollan arrugas prematuras alrededor de los ojos.
Seguramente ni se te había ocurrido, pero el humo del tabaco provoca que constantemente entrecerremos los ojos, frunciendo el ceño, intentando evitar que el humo entre dentro de los ojos. Debido a esto, se profundizan las arrugas alrededor de nuestros ojos, formándose prematuramente patas de gallo. Se acentúan las ojeras y se forman bolsas oscuras bajo los ojos.

3. Fumar provoca arrugas alrededor de la boca.
El constante fruncir de labios necesario para fumar, provoca arrugas y líneas oscuras alrededor de la boca. Los labios también se acaban resecando y arrugando. Una vez que te sucede esto, ni el Botox puede solucionarlo completamente y el pintalabios se hunde en las líneas… ¡qué horror!

4. Fumar te pone los dientes feos.
No sólo pasa que el tabaco tiñe los dientes, sino que las fumadores tienen mucha mayor probabilidad de perder dientes. Fumar causa enfermedades periodontales (piorrea), debilidad en el esmalte y la pérdida de hueso o diente. El esmalte dental, además de cambiar de color, se debilita y se hace más frágil, cristalizándose. Los efectos son claramente feos y desagradables, ¿no te parece?

5. Las fumadoras pierden brillo y vitalidad en el cabello.
El tabaco reseca y desnutre el cabello dejando de verse bonito. Fumar un solo cigarrillo logra reducir durante 90 minutos la cantidad de sangre que llega a venas y arterias, cada cigarrillo fumado supone una disminución del flujo sanguíneo de hasta un 42%, esto afecta incluso el cabello que recibe menos oxígeno, con químicos que lo empobrecen, quitan brillo, vitalidad e incluso producen poco a poco, alopecia. Asusta verdad?

6. Fumar te pone el cuerpo flácido.
El alquitrán que contiene el humo del tabaco se acumula en los dedos y las uñas y los tiñe de un color pardo amarillento. La nicotina reduce la circulación hacia los brazos y las piernas, produce flacidez en ellas, lo cual supone un adiós a las camisas y vestidos sin mangas, pues tendremos que ocultar nuestros brazos para no vernos mal.

7. Fumar engorda, y no es broma.
Mientras la mayoría de las mujeres fuman para adelgazar, pensando que así comen menos porque se les reduce el apetito, lo cierto es que a la larga es totalmente contraproducente:

Si bien fumando hay mayor consumo de energía, principalmente a partir de grasa y colesterol, esto mismo lleva a las mujeres fumadoras a tener más antojos de alimentos ricos en grasas que a las no fumadoras. Las estadísticas no engañan, las mujeres fumadoras tienen mayor riesgo de obesidad que las que no lo son.

Si quieres cuidar tu línea hay métodos mucho mejores que la de destruir tu cuerpo intentando verte delgada.

Nota: Cuando dejas de fumar, se suele engordar un poco (tres kilos de media) durante los primeros meses porque cambia tu metabolismo. Suele poder compensarse con algo de ejercicio, algo tan simple como caminar un 20 minutos todos los días. Aguanta esos dos meses, y con una vida más sana verás que de ahí en adelante adelgazarás, tendrás mejor cuerpo y salud.

8. Mal olor.
La fragancia de la mujer debe ser distintiva, que el recuerdo de nuestra fragancia impregne la memoria del hombre que amamos.

No hay nada menos femenino que una mujer con una desagradable fragancia. El olor al tabaco se impregna en tu pelo, piel, cuerpo, ropa, hogar y mobiliario… tanto así que ni el más fino perfume logra disimularlo. Lo peor es que como fumadora puede que no te percates de ello, pues te acostumbras a tu hedor. Para el colmo, la nicotina deteriora los sentidos del gusto y el olfato, lo que te dificulta más aún darte cuenta de lo desagradable que puedes resultar como mujer fumadora.

9. Te da voz varonil.
Poco a poco, casi sin darte cuenta, la voz te va cambiando convirtiéndose en más varonil. La laringe, donde se alojan las cuerdas vocales que hacen tu voz bella y distintiva, es uno de los órganos más atacados por el tabaco, provocando como primeros efectos, ronquera y afonía. La tos contribuye a irritar la laringe que al final te deja con una voz áspera y varonil, ¡qué poco femenino!

10. Fumar ya no es sexy.
Hoy día una mujer no es sexy por fumar, eso cosa del pasado.
Ser sexy es algo que lo definen otras cosas, fumar no es una de ellas. Es más, fumar suele percibirse como algo desagradable, una desventaja en una mujer pues como puedes leer en estos consejos, cualquier belleza que tenga una mujer fumadora es efímera, envejecerá y se deteriorará antes que ninguna otra. No, fumar no es sexy, no ahora en pleno siglo XXI.

Muchas fumadoras harán mención de la famosa canción “fumando espero” que representa a la mujer fumadora como atractiva; pero esa canción es de 1922, del siglo pasado, una antigualla. Una mujer moderna que se precie de serlo sabe bien que fumar no es sexy, como no es sexy matarse poco a poco, ni provocar envejecimiento y deterioro prematuro de nuestro cuerpo.

¡Fumar te pone fea y te resta salud!
Si eres una mujer fumadora, aparte de los muchos (y más serios) problemas de salud que trae consigo el tabaco, estas razones deberían ser más que suficientes para hacerte pensar que es hora de dejar de fumar: Fumar no sólo mata, fumar afea.