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El Poder del Pensamiento Positivo

El “poder del pensamiento positivo” promueve el concepto que con solo pensar positivamente un individuo puede transformar sus deseos en realidades.
A pesar de que nuestras actitudes influencian grandemente nuestros actos, no nos debemos dejar de engañar creyendo que nuestro poder mental basta para llevar a cabo todos nuestros planes, que es la filosofía de muchos de los que sostienen a ultranza el poder del pensamiento positivo.
Dios nos demuestra claramente que el hombre, abandonado a sí mismo carece del poder para hacerle frente a muchas de las circunstancias que le rodean. El Señor dice: “Maldito el hombre que ponga su confianza en el hombre mortal y desvía de Dios su corazón¨.
Es como raquítico arbusto del desierto, sin esperanza para el futuro: Vegeta en planicie salitrosa de inhóspito desierto: la prosperidad lo dejó a un lado para siempre.” (Jer. 17:5-6).

Este pasaje ilustra claramente lo insensato que es confiar únicamente en los recursos humanos y en el ingenio del hombre para resolver problemas y alcanzar nuestras propias metas.

Sin embargo, el mismo pasaje continúa así: ¨ Pero bienaventurado el hombre que confía en el Señor y en el Señor a puesto su confianza y fe, es como árbol plantado a orillas de un río, cuyas raíces penetran hasta encontrar el agua: árbol que no agobia el calor ni angustian los largos meses de sequía. Su follaje se mantiene verde y produce en todo tiempo jugosos frutos. (v.7 y 8). (Jer. 17:8).¨
¿Qué contraste más claro entre la persona que confía en sí misma y el que únicamente confía en Dios? El poder del pensamiento positivo se concentra en el ingenio humano, mientras que el poder del pensamiento divino tiene a Dios como el recurso total y único.
Por lo tanto, la actitud positiva del  cristiano debe tener su origen en el pensamiento divino, en reconocer que Dios constituye el recurso total y único para alcanzar la meta o proyecto.

¿Qué parte del poder divino está a la disposición del cristiano? “Y ahora, gloria sea a Dios, quien por el formidable poder que actúa en nosotros puede bendecirnos infinitamente más allá de nuestra más sentidas oraciones, deseos y pensamientos y esperanzas.” (Efe.3:20)
¡Que descripción del enorme poder de Dios a nuestra disposición! Somos incapaces de tener pensamientos suficientemente grandes o de hacer plegarias suficientemente grandiosas como para aprovechar y abarcar todo el poder de Dios, que debiera ser la fuente del pensamiento positivo.
Muéstreme a una persona con metas pequeñas y les enseñaré a una persona cuyo Dios es pequeño. El tamaño de nuestras metas es el reflejo del tamaño de nuestro Dios.
Si quiere saber cuál es el tamaño de tu Dios, observa el tamaño de tus metas y lo que le pides a Dios que haga. Nunca le pedimos a Dios más de lo que pensamos que es capas de resolver y proveer.
Pablo no fue un gran misionero por ser un gran hombre, fue un gran misionero porque tenía un Dios grande. Compartió el secreto de una vida venturosa cuando les dijo a los habitantes de Efeso Que Dios ponía su gran poder al alcance de su pueblo para que lograran grandes cosas, superiores a las que podían pedir o imaginar.

El concebir la grandeza de Dios nos ayuda a ensanchar nuestros propios pensamientos y planes concernientes a lo que El desea llevar a cabo por medio de nosotros.